Nunca imaginé que un hecho así pudiera afectarme en modo alguno.
Pero una sombra ha caido sobre mi tejado.
La vi desde el mismo momento en que me desperté esta mañana, reptando silenciosa y avanzando como una espuma salvaje e incierta.
Nada volverá a ser igual.
De pronto, han sonado en mi cabeza los acordes de Echoes y me he transportado a otro lugar, como mecido por un rio de ira y rabia, y preguntándome aquello tan absurdo sobre si los genios deberían morir...
Lo cierto es que Richard Wright, teclista de Pink Floyd, murió ayer en Londres, víctima de un cáncer.
Adeu
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario